El síndrome de dolor miofascial (SDM) es una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético en la práctica clínica diaria y, a la vez, una de las más subdiagnosticadas.
Se caracteriza por la presencia de puntos gatillo miofasciales activos o latentes, capaces de generar dolor local y referido, alteraciones motoras y cambios autonómicos. Su impacto funcional puede ser significativo, especialmente en pacientes con dolor persistente, sobrecargas repetitivas o antecedentes de trauma.
Desde la fisioterapia, el abordaje del SDM debe entenderse como un proceso multifactorial, donde la evaluación clínica exhaustiva y la selección adecuada de herramientas terapéuticas marcan la diferencia en los resultados. En este contexto, la tecarterapia se ha consolidado como una modalidad complementaria de alto valor clínico.

Un entorno propicio
El SDM se asocia a una disfunción de la placa motora, con liberación excesiva de acetilcolina, contracción sostenida de sarcómeros y compromiso de la microcirculación local. Este entorno hipóxico favorece la liberación de mediadores algogénicos, generando dolor, rigidez y pérdida de la extensibilidad muscular.
Además, la sensibilización periférica y central juega un papel clave, especialmente en cuadros crónicos, lo que explica por qué muchos pacientes no responden adecuadamente a intervenciones aisladas o exclusivamente analgésicas.
Tecarterapia: una opción terapéutica
La tecarterapia se basa en la aplicación de radiofrecuencia endógena, estimulando la producción de calor desde el interior de los tejidos. A diferencia de otras modalidades térmicas, la TECAR actúa de forma profunda y selectiva, permitiendo modular la respuesta tisular según el modo de aplicación:
- Modo capacitivo: indicado para tejidos blandos y altamente vascularizados (músculo, fascia superficial).
- Modo resistivo: útil en estructuras de mayor resistencia como tendón, aponeurosis y fascia profunda.
Diversos autores han descrito que la aplicación de radiofrecuencia terapéutica en tejido musculoesquelético produce un incremento significativo de la perfusión local y una mejora en la oxigenación tisular, factores directamente relacionados con la reducción del dolor miofascial.
Diversos autores han descrito que la aplicación de radiofrecuencia terapéutica en tejido musculoesquelético produce un incremento significativo de la perfusión local y una mejora en la oxigenación tisular, factores directamente relacionados con la reducción del dolor miofascial.
Se plantea que la combinación de calor endógeno profundo y estimulación mecánica favorece la normalización del entorno bioquímico del punto gatillo, disminuyendo la irritabilidad neuromuscular y facilitando la recuperación de la función.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que la tecarterapia no actúa únicamente como un agente analgésico, sino como un modulador activo de los procesos fisiopatológicos implicados en el SDM.

Como abordar desde fisioterapia
Es importante recalcar que la tecarterapia no debe entenderse como un tratamiento único, sino como una herramienta integrada dentro de un plan fisioterapéutico estructurado.
1. Evaluación clínica: La identificación precisa de puntos gatillo, patrones de dolor referido, alteraciones de la movilidad y factores perpetuantes (postura, sobrecarga, estrés, ergonomía) es indispensable antes de iniciar cualquier intervención.
2. Aplicación de TECAR: La TECAR puede utilizarse en fases iniciales para:
- Reducir dolor e hipertonía
- Mejorar la calidad del tejido miofascial
- Facilitar la tolerancia del paciente a técnicas más invasivas
La aplicación suele realizarse de forma dinámica, siguiendo cadenas musculares o zonas de mayor densidad miofascial, ajustando la intensidad según la fase del proceso (agudo vs crónico).
3. Combinación con terapia manual y ejercicio
Una vez optimizadas las condiciones tisulares, la TECAR potencia el efecto de:
- Liberación miofascial
- Compresión isquémica o punción seca (cuando esté indicada)
- Técnicas de estiramiento activo y control motor
- Programas de ejercicio terapéutico orientados a la causa del SDM
El síndrome de dolor miofascial requiere un abordaje clínico profundo, individualizado y basado en el razonamiento fisioterapéutico. La tecarterapia representa una herramienta eficaz para intervenir sobre los mecanismos periféricos del dolor y la disfunción miofascial, siempre que se utilice de manera estratégica y combinada con terapia manual y ejercicio.
Como profesionales de la salud, nuestro objetivo no debe ser únicamente aliviar el dolor, sino restaurar la función y prevenir la recurrencia, y en ese camino, la TECAR se ha ganado un lugar relevante dentro del arsenal terapéutico contemporáneo. Comparte este post y síguenos en redes para conocer más sobre la nueva tecnología en rehabilitación.









